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Por un puñado de percebes |
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| Los percebeiros gallegos arriesgan su vida en la lucha con el mar, para arrancarle a los acantilados el sustento diario de sus familias. Se aferran con fuerza a las rocas para no ser engullidos por la furia de las olas y ocultan a sus mujeres los riesgos y penalidades de su labor diaria. Todo, por arrancar un percebe, uno de esos pequeños crustáceos que dejan sabor a mar en el paladar del "gourmet". Los percebeiros, batidos por el frío, la humedad y el peligro, arriesgan su vida para llegar hasta donde se ocultan las mejores cepas, cuyo precio por kilo en los mercados supera los 200 euros. |
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